Pasar algo secreto
Llaves, contraseñas, lo que no puede viajar en claro. Se cierra en este aparato con una palabra que sale una sola vez, y al servidor sube ya cerrado. La palabra no pasa por el servidor nunca.
Esta pantalla es otra que la de descargas, a propósito: así no se confunde el destino. Lo que se sube aquí va a una carpeta que la sesión de trabajo no puede abrir — no porque prometa no hacerlo, sino porque el enganche se lo impide.
Caben hasta 6 MB. Si es más grande, pártelo o mételo en un comprimido.
Apunta esta palabra o dísela por teléfono a quien vaya a abrirlo. No se guarda en ningún sitio y no se puede volver a ver. Si se pierde, el archivo no lo abre nadie — tampoco yo.
Mirando…